INTELIG​ENCIA SEXUAL

En el año 2002, los psicólogos Sheree Conrad y Michael Milburn dan vida al termino INTELIGENCIA SEXUAL, exponiendo que el término alude a la capacidad de “reconocer y aceptar la verdad acerca de qué es lo que hace que cada uno de nosotros, y de nuestras parejas, se sienta satisfecho como ser sexual”. En términos básicos, la inteligencia sexual no se trata de saber más de sexo, si no de saber lo que a ti gusta, tener la capacidad de compartir ese conocimiento con tu pareja sexual, entender las necesidades del otro, y sentirte libre de tapujos y limitantes sociales.​ 

Las bases de la inteligencia sexual son: 

Educación sexual

Aquí es donde empezamos, aunque es importante recibir una buena educación sexual desde la infancia, nunca es tarde para empezar a aprender. La educación afectivo-sexual debe contener información clara y objetiva sobre lo que somos y cómo funcionamos. Debe enseñarnos a conocer nuestro cuerpo y saber cómo podemos disfrutar de él, es tan importante como promover el respeto por uno mismo y por los demás, la aceptación de lo diverso y aclarar que el sexo es sinónimo de salud, diversión y disfrute (si no nos hace feliz, ¡algo anda mal!). 

Hoy hablamos más de sexo, pero no precisamente mejor; podemos encontrar más información sexual, pero no siempre es la correcta; tenemos más sexo, pero no siempre disfrutamos más de él… cantidad no es calidad y saber diferenciar entre lo bueno y lo malo no siempre es fácil. 

Una vez que sabemos cómo funciona nuestro cuerpo y cómo se podría comportar sexualmente, pasamos a la acción. ¿Cómo hacemos esto? 

El placer debe ser una parte importante en nuestras vidas, ¡démosle la importancia que se merece!